¿Quién dice de más o de menos que nos influye en nuestras decisiones?

  • hace 2 años
  • Blog
  • 0

Hoy en día, lo que más importa es cómo los mensajes llegan a la sociedad en la que vivimos. Desde todos los ámbitos, la prensa, considerada como un poder, ha dado paso a un nuevo tipo de influencia: el poder de comunicarnos a través de las redes sociales. Pero, ¿qué mensajes enviamos? ¿Se trata solo de contenido o hay un propósito detrás? Vemos de todo: desde la promoción de productos y servicios hasta la expresión de opiniones. ¿Quiénes opinan? ¿De dónde provienen esas opiniones? ¿A quiénes llegan?

Frecuentemente, estos mensajes generan estrés, miedos e incertidumbre. Cualquier información tiene el poder de alterar decisiones, cambiar tendencias económicas o influir en la inversión. En un solo día, una moneda puede subir o bajar, un commodity fluctuar, e incluso podemos vernos al borde de un conflicto. Hoy, todos tenemos ese poder. El acceso a internet y a los teléfonos nos permite influir en decisiones importantes. Sin embargo, también podemos alimentar temores y generar incertidumbre, lo que suele resultar en un estrés nocivo, cuando lo ideal sería tener un estrés positivo, que nos mantenga en alerta para cuidarnos.

Un claro ejemplo de este miedo colectivo lo vivimos con el cambio del año 1999 al 2000. Hubo una gran ansiedad tecnológica. Pensábamos lo peor, y muchos corrieron al banco a retirar su dinero por temor a perder sus ahorros el 1 de enero del 2000. ¿Y qué ocurrió? Nada. El miedo tiene niveles, y el más grave es el pánico. Ese debe respetarse, porque cuando hablamos de injusticias sociales, deberíamos incluirlo. Una mala información o una opinión malintencionada pueden ser más destructivas que las armas. Hoy vivimos en la era de las fake news, donde ciertos conceptos se vuelven “verdad” simplemente porque se repiten y se normalizan en los contenidos que consumimos.

Leí una frase en un libro de Daniela Violi que dice: “La información funciona igual que la alimentación: tú eliges de qué nutrirte”. En ambos casos, el peligro está en no masticar bien y tragarse entero lo que nos ofrecen. Aquí es donde radica la importancia de la educación, de la buena lectura, del conocimiento, y de discernir a quién decidimos escuchar, qué series ver, qué podcasts seguir o qué música oír. Yo tengo algunas fuentes que no solo me entretienen, sino que también me nutren. Quizás para otros resulten aburridas, pero mi invitación es a no dejarnos llevar por el miedo, el pánico, ni permitir que el cortisol que estos generan nos haga pensar en escenarios catastróficos.

Confieso que he sentido miedo y pánico en diferentes momentos y circunstancias, especialmente en el contexto colombiano. Algunas situaciones y noticias han influido en mi vida cotidiana como empresaria del sector inmobiliario y de la construcción. En ocasiones, tomé decisiones equivocadas, pero con el tiempo he aprendido a ser cautelosa sin caer en el miedo o el pánico. Hoy en día, tomo decisiones que impactan a muchas personas a mi alrededor, desde quienes me piden una recomendación hasta aquellos que me dicen: “Este país está de la m… Vende todo, que me voy”. Mi respuesta es: ¿Acaso no ven cómo está el mundo en general? Debemos estar alerta, pero no en pánico. He aprendido que el mundo sigue, y siempre habrá necesidad de una vivienda, un local, una oficina o una bodega para seguir nutriendo el servicio a nuestra sociedad.

¿Quién ha esperado a que bajen las tasas de interés para tomar una decisión urgente? ¿Acaso ver el intercambio de sombreros entre Mancuso y Petro nos debería causar miedo y pánico? A mí, al contrario, me produce la sensación de que hay quienes están tomando acciones que podrían ser positivas para mejorar nuestras relaciones y llevar a este país hacia un mejor futuro. No soy petrista ni uribista; soy simplemente liberal y demócrata.

Hemos sido ingenuos al dejarnos dominar por el miedo, en lugar de vivir plenamente en una sociedad única e irrepetible como la colombiana. Pronto llegarán épocas festivas como la Navidad, y en nuestra tierra, el Carnaval de Barranquilla. Entonces, ¿quién dice miedo? ¿De quién te dejas influir, cuando tú puedes ver más y mejor el panorama? ¿De aquellos que irradian el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío, y te provocan reaccionar de manera positiva? Todo tiene su ciclo y lo mejor está por venir. Piensa bien y acertarás. Buen fin de semana, buen comienzo de mes y buen final de año.

Únete a la discusión